Madrid Arena, tragedia y responsabilidad

Es imposible escribir sobre el suceso desde la serenidad. La imagen de las cuatro chicas fallecidas desborda cualquier sensibilidad. Es horroroso y, además, no fue nítidamente un accidente. Un accidente está desprovisto básicamente de responsables por acción u omisión ya sea de orden civil o penal. Como voy a tratar de exponer, en el  caso de ahora hay responsables, o los puede haber, en abundancia.

En primer lugar está la generación de la situación de riesgo. Basta con ver la fotografía desde el escenario para saber que hubo responsabilidad del loco o loca que permitió o generó esa situación. No sabemos si la actividad estaba sujeta a autorización o era suficiente la cesión del local por el Ayuntamiento para entender aquélla concedida. Da igual a estos efectos. Cualquiera de las dos posibilidades puede hacer incurrir en responsabilidad directa al Ayuntamiento. Nada de subsidiaria como dicen algunos sin saber por qué, caso de Tomás Gómez quien, por otro lado y quizás por primera vez en su vida llevaba bastante razón principalmente en lo de que resulta sorprendente que anuncie  su posición de acusador quien a todas luces parece que puede ser imputado. Es como si un condenado a muerte firmase las oposiciones a verdugo y le tuvieran que advertir que el primer examen es el día siguiente al programado para su ejecución.

Los actores no lo han podido hacer peor para sus propios intereses. Botella, como siempre, muy bien en el pésame y muy mal en todo lo demás. Por qué no se callará y no se pone a decir, lo he oído en la radio, que suprime las próximas fiestas ” porque todos sabemos como acaban  las fiestas como la de la tragedia ” ( transcripción de memoria de su primera comparecencia). Si lo sabía, se ignora la razón de que no haya comparecido todavía en la Plaza de Castilla. Seguro que el juez 51 la escucharía con muchísima atención. En definitiva los munícipes han creado una situación de riesgo objetivo con la simple autorización y deben responder por ello.

Lo demás no son sino responsabilidades concurrentes ( recomiendo el libro del profesor Muñoz Machado sobre la doctrina en Estados Unidos ). Si estalló una bengala, si pasó una mosca, si hubo una pelea  o si se produjo un súbito ataque de pánico, la situación objetiva de riesgo estaba ya planteada  pues se deriva del espacio y del gentío. Si,  además, la gente fue excesiva por sobreventa de entradas o faltaba personal de seguridad o personal médico, estamos ante las responsabilidades concurrentes pero el espectáculo en ese sitio y con la gente calculada fue un espanto en sí mismo considerado. Si alguno de los implicados llegara a decir que los autoriza asiduamente estaríamos ante una circunstancia que quizás aconsejara que el individuo que esto diga no disfrute de libertad.

Aciago dia pera los que lo sentimos de verdad. No sabemos si también para los que desde el primer momento se han puesto a decir que todo era legal y que nadie infringió esa sacrosanta legalidad y ello con independencia de su conocimiento o amistad con el principal sospechoso de las responsabilidades derivadas. Difícil oficio el de pelota de cabecera en los tiempos que corren. Excusatios todavía non petitas, acusatios manifiestas, y disculpas por el latinajo algo forgiano (de Forges). Yo me entiendo.

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