Las cosas domésticas

La nueva deriva de la política ha tenido una gran virtud. Los grandes se han puesto a hablar de cosas pequeñas lo que es mucho más saludable. Se ha impuesto la mentalidad gallega, que no es propensa a grandes debates de filosofía política sino que prefiere discutir sobre la cesta de la compra.

Así sucede con la reforma de horarios o la jornada laboral. Lo expuesto por la Báñez son simplezas sin mayor alcance pues nadie se puede creer que un gobierno del signo que sea pueda cargarse la siesta  que es en el fondo lo que se está jugando. Quizás deba comerse más frugalmente pero de eso ya se encargan los numerosos médicos de las dietas ya sea con el pretexto del corazón ya lo sea con el del resto de los órganos. Como ya he señalado en alguna ocasión, primero te preguntan si fumas, luego te interrogan sobre tus paseos y, ya desesperados, te indagan sobre la alimentación a ver por donde te pueden agarrar.

En definitiva, creo que todo esto son tonterías sin el más mínimo viso de prosperar mientras no subvencionen el aire acondicionado cuestión que excede con mucho de la capacidad económica del país.

Precisamente he estado de find en Bremen, cerca de Hamburgo, en ambiente de frio y nube baja visitando a una típica familia alemana a quienes estaré siempre agradecido por su más que amable hospitalidad. El hijo, amigo del mio en su origen vive en Amberes y allí nadie se cuestionaba la jornada continua ni los horarios de las comidas. Con sobrevivir esperando a la llegada del verano tienen bastante.

Por eso no me deja de hacer gracia que aquí se pongan a proponer medidas pensadas para el frío glacial de la Europa más allá de los Pirineos y sin perjuicio de pensar que el panorama es mucho mejor que cuando nos veíamos obligados a escuchar al filósofo Sánchez del Peloponeso explicándonos las sutilezas de la palabra “no”.

Bueno, pues ha llegado el momento de poner fin a la astracanada del entierro de Fidel que sin duda ha sido planeado por los más rabiosos acérrimos del capitalismo salvaje con el coche portador de las cenizas empujado por los más fervorosos revolucionarios. Se pongan como se pongan la cosa se ha terminado mucho antes de lo que tenían pensado y ahora sólo toca vestir al muñeco y poner carteles en inglés. Para más no dan.

La cosa futbolera también se encuentra en mal momento. Lo del Atleti, que predijimos semanas atrás, ratifica que no tienen equipo y que la gasolina que acumulaban se está acabando. Simeone lo sabía y por eso hizo un amago de dejarlo y ahora a ver quién es el guapo que le pone el cascabel al gato.

El Madrid a lo suyo, que son los balones de oro y toda suerte ferias y festejos. Decir que ese juguete roto del portugués es el mejor suena a broma de mal gusto a no ser que la competición no fuera de fútbol sino de chulería. Compararlo con Mesi es una provocación de barra de bar cargaditos de copas ……..que no de trofeos.

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