Os lo juro por mi madre, no habrá más elecciones

En primer lugar quiero solicitar, otra vez, disculpas por los fallos en la distribución de La Guinda. Esta se hace bien por conexión directa o a través de un grupo de Google. Pues bien, aunque lo intentaré de nuevo parece que, por razones que desconozco, según me dice Jose Ramón, el grupo no me las admite, por lo ya veré qué solución “implemento”.

La vida nacional sigue su curso o, mejor dicho, no sigue curso alguno. Al tonto principal le ha dado por decir que no habrá más elecciones como le hubiera dado por manifestar que habría una cada seis meses. Los tontos y los caminos son así.

En una cosa lleva razón. Si se pega la bofetada y le echan a la p calle la cosa empieza a tener solución. Un tipo que usa la tele para llamar sorpresivamente “indecente” a su adversario político ha de ser arrojado a las mazmorras del olvido y solo después pueden empezar los argumentos. Es posible que el tal Sanchez y ese tarambana de Borrell – ya veis en qué consistía el cambio -estén a punto de fichar por el Arsenal y desaparezcan del mapa público después , en el segundo de los casos, de haber acabado de ordeñar a los privados.

Lo último es que les ha dado por asustar con los de Podemos y una posible boda. Lo sabíamos todos pero quizás no les dejen. Son demasiados sus business como para molestar a la casta que les tienen comprados. A este paso van a acabar hasta con las gafas de Hernando el pobre.

Hace mucho que no os hablo del planeta taurino. Este año no me he sacado los abonos. Era mucha más pasta que disfrute y mi hijo faltaba con frecuencia dados sus múltiples viajes profesionales. Total, que me ahorro el dinero y me ahorro otra cosa que es la ardua labor de buscar gente para invitar en las ausencias. Unos vienen, otros no pueden y, en el peor de los casos, provocan que estés pendiente de ellos.

Ayer, sin embargo, aproveché una invitación y, con el atractivo de la ganadería de los Adolfos, allí que me marché. Una tarde normal con ciertos destellos de interés. Estuve meditando sobre el paisanaje y continúa la decadencia. Los jóvenes apenas van si no es para presumir de la compañía y, en algunas ocasiones, de la vestimenta en los tendidos de sombra. Lo demás es, como ha sido siempre, un muestrario de brutalidad. Tipos con sobrepeso de cinco decenas, sudorosos en el casquete polar y cuyo vocabulario está estabilizado en doscientas palabras. Para darle más riqueza gritan en distintos tonos.

Suelo decir que los “prohibicionistas” lo tienen chupao. Con dejar que la biología siga su camino está todo hecho. Aquí van a dejar solos a los acomodadores.

Y, por último, no me digais que no tenemos contento a Florentino. Está como un niño y, además, ha logrado deprimir a los colchoneros que, por lo visto, se creían que la Champions era un concurso de méritos en base a un supuesto dominio. Que se lo pregunten a los del Barsa y a los del Bayern que ganaron el concurso contra ellos y los mandaron a freír monos.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s