Tontos de género

Hace ya tiempo que quería hacer alguna reflexión sobre este asunto pero por unas cosas o  las otras no había encontrado la ocasión. Sin embargo esta mañana la radio ha comentado una noticia según la cual un juez de Valencia había condenado a un individuo, creo que a un mes de arresto, porque en plena discusión con la santa evacuó una ventosidad con ánimo de molestar.

Como he dicho tantas veces no deseo, salvo causa especial y siempre que conozca el asunto con cierto detalle y seguridad, comentar las decisiones judiciales. Aquí no sucede ninguna de las dos cosas y, además, en principio me solidarizo con el juez y con la víctima. No hay derecho a que se haga esto.

La cuestión principal es, sin embargo, diferente y consiste en protestar con la utilización de las faltas “de género”. Aparte de la animalidad de otorgarle un trato agravado cuando la víctima es de un sexo concreto, algo que afortunadamente ya está empezando a  mosquear al personal, el problema ha derivado en una conclusión completamente estúpida para establecer una especie de enfermedad social que sólo los de siempre, el PSOE y sus satélites,  están en condiciones de arreglar. Como  otras veces se inventan el problema y la solución al mismo tiempo como muestra de su absoluta falta de honradez.

El hecho de agredir a la pareja aprovechando una supuesta superioridad física es propio de la condición de bastardos repugnantes que afecta a muchos seres humanos que no siempre son del sexo masculino.

El problema surge porque los canallas provienen de entornos subdesarrollados como era España no hace mucho tiempo. Ahora bien, como hablar de problemas sociales originados por emigrantes es un tema tabú lo que se dice es que la situación empeora constantemente sin añadir que si descontásemos Africa, América y el Este la aquélla quizás habría mejorado en vez de empeorar y si en el cómputo metiéramos los asesinatos de países diferentes ( Malí, Gabón, el Congo etc….) la cosa sería aún más alarmante. En suma, es mentira la alarma fuera de los hechos repugnantes. Estos días, precisamente ha habido tragedias, entre otras, en una familia polaca y en otra inglesa que apenas hacía días que residían aquí. No entiendo por qué, al margen de la tragedia, esos hechos puedan delatar una enfermedad en nuestro cuerpo social.

En el mismo terreno hoy se ha dado a conocer que en Madrid se satisface diariamente la necesidad de comer de setecientas y pico personas. Con ello estarán contentísimos la Carmena y sus amigos que cuando no asaltan capillas con las tetas fuera se ponen como locos y locas a buscar pobres para demostrar con el dinero ajeno lo bueno y buenas que son. El problema es que, y esto no lo dice nadie, que la mayoría de los hambrientos son rumanos y africanos (así están censados). Quede claro que a mi me parece muy bien que se gasten el dinero en esto. Lo que me disgusta es la manipulación de los problemas sociales. Es una gigantesca mentira, igual que el incremento de las desigualdades o lo mal que lo pasa la gente en comparación con otros tiempos………….pero de esto hablaremos otro día.

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