Qué mundo tan loco

En primer  lugar pido disculpas por la impuntualidad. El domingo de espera y un lunes intenso de proyectos semiprofesionales me han conducido a un martes, que si bien a temprana hora, llega tarde para mis propósitos. Diré aquello, por simple justificación, de que más vale tarde que nunca.

Vivo unos días de confusión controlada. No me parece demasiado llamativo que el partido del gobierno haya alumbrado su primer fenómeno de ladina traición por parte de quien disfrutó de todas sus ventajas incluída la del nombramiento de su sucesor a quien ahora hace responsable de un presunto y futuro desastre. No dice, como es lógico, cuáles son las decisiones criticadas y no se sabe si ello es debido a que las desconoce o a que quiere tirar la piedra y esconder la mano. En fin, partiendo de la base de que esto obligaría  a averiguar  quien fue el verdadero responsable, nada más típico de la derecha que la traición. Les gusta tanto que no hace ni tan siquiera falta un Polanco que los compre.

De Cataluña poco hay que decir pues, en realidad, no ha pasado novedad alguna. Van a seguir dando la matraca de la soberanía porque eso evita discutir las opiniones de tanto loco sobre los asuntos comunes de gobierno donde es materialmente imposible el menor de los acuerdos. Estoy esperando que me digan cómo van a pagar sus deudas y cómo van a pagar los servicios. Doy por descontado que van a pretender que se los paguemos los demás y temo que Rajoy siga siendo frívolo e irresponsable a la hora de darles nuestro dinero no sea que se enfaden. Al final nos quitarán el dinero, como han hecho hasta ahora y seguiremos oyendo cómo nos llaman ladrones.

Otra locura es la de un caballerete que se pasea por el mundo vestido de blanco rodeado de mucha gente y predicando que seamos buenos y generosos con los pobres, quedando para sí mismo quiénes entran en esta categoría. Dice de todo y ante todos sin la más mínima coherencia. Al final no se sabe lo que quiere decir y qué intenciones pèrsigue ni tampoco por qué elige sus interlocutores incluyendo a los más conspicuos criminales.

La respuesta a tanto enigma no puede ser otra sino que el Papa es simplemente peronista, demagogo e iba a decir que argentino, lo que podría sonar a redundante pero, bien mirado, prefiero suprimir lo último en aras de los excelentes argentinos que he conocido a lo largo de mi vida. Dejémoslo en peronista……..que ya es bastante para calificarlo. Es todo y nada, de  derechas y de izquierdas, decente y comprensivo con los indecentes etc…etc. A su lado la Kirschner parece Santa Teresita del Niño Jasús.

Por último he de anunciaros que, según mis noticias, Florentino sigue en su labor de entrenar a Benitez a fin de lograr que el Madrid sea tan mediocre como él y que no haya otra cosa que un portugués fallando goles pero que garantice, o eso cree él, la seguridad del patrimonio que respalda el coste de su fichaje. Cada uno a lo suyo y ACS en el poder.

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Una respuesta a Qué mundo tan loco

  1. Lucior dijo:

    Apreciado blogger: en este ocasión me permito hacer alguna salvedad a su comentario.
    Los griegos distinguían dos tipos de amor: “eros”, tendencia natural de nuestra voluntad a lo bueno o a lo que así nos lo parece y “agapé”, tendencia de nuestra voluntad a todos nuestros semejantes si excepción, por el hecho de serlo. Este amor,es el amor de Dios a todos los hombres, como obra de Él e hijos suyos que somos. y el ideal del amor humano a los demás. En este contexto, Jesús de Nazaret invitaba nada menos que a “amar a nuestros enemigos y pedir por los que nos persiguen y calumnian”. Se trata de categorías diferentes. El Papa Francisco intenta practicar como cristiano el “agapé” incluyendo sin excepción a todos los hombres en su esfuerzo por la paz y la concordia.
    Le ruego que disculpe mi osadía al tratar de polemizar con usted.
    Sin duda la actitud de Francisco es difícil de entender y más aún de practicar, pero yo veo en ello un asomo de heroismo y no de kirschnerismo…Y es que “al atardecer de la vida” nos van a examinar no de nuestra inteligencia, ni por nuestras posesiones materiales, ni por nuestra brillantez dialéctica, ni por nuestra importancia profesional o social, sino “del amor”, simplemente y nada menos.
    Un cordial saludo y le agradezco mucho su blog, que sigo con gran interés y divertido.

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