Son unos salchichones

Como todo el mundo sabe el salchichón es un pariente próximo del chorizo y ahora tal espécimen del cerdo ha invadido nuestra galaxia. Muchos temíamos que en cuanto se cansaran de darse abrazos y tomarse unas copichuelas con los puños cerrados lo siguiente era preocuparse por la parentela que, ya lo dicen ellos, la gente lo está pasando muy mal. Añadimos nosotros que se refieren principalmente a “su” gente.

Total, que ha empezado el mamoneo de los carguetes. A colocar tocan. Lo más gracioso de esta vulgar chorizada son los pretextos que usan. Son idénticos a los de siempre. Cómo va perjudicar a mi preparada cuñada que a mí me hayan elegido. Si se lo merece, pues se lo merece.

A Lady Gagá la regeneracionista, la cosa le viene al pelo. Es una forma de que le salga barata la legión de indefinibles que le han puesto en el Ayuntamiento.

Por cierto, he tenido acceso a un excelente artículo de prensa que sobre esta señora y su concejal nazi ha escrito Joaquin Leguina. No sé donde lo publicará, supongo que en El Mundo, pero no os lo perdáis. Una cosa que dice que quizás no se andaría con tanta comprensión liberal sobre las bromas del patán si hubiese éste aludido al asesinato de la calle de Atocha, donde ella no cayó de puro  milagro. Pienso lo mismo y mi reacción sería tan cabreada como la que he tenido con los aludidos por el “gracioso”.

Hay que ver qué escandalera han organizado con las federaciones deportivas tanto masculinas como femeninas. Han ido colocando a enchufados y al final hay que explicarles en qué consiste el deporte de que se trate. El mundo al revés.

Comienzo mañana una serie de viajes en una mezcla de actividades medio profesionales, diríamos de pretensión intelectual, y el simple ocio. Mañana iré a Gran Canaria, en la maravillosa zona de Arguinegín, y en la siguiente semana quiero descubrir las ciudades del norte de Europa en un periplo donde el tren competirá con el avión para recordar mi juventud de mochilero cinco estrellas. Os iré contando mi aventura.

Por último, acaban de anunciar el corralito griego. Hay que ser canalla para arruinar un pueblo por mantener la chulería que los ha catapultado a la mamandurria. A ver si ponemos nuestras barbas en remojo coño.

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