Los copilotos cotidianos

Es imposible suponer que un país tan reglamentado como Alemania confíe la seguridad de un avión a un individuo sin mucha experiencia que está absolutamente trastornado y cuyo coco le induce al suicidio sin pararse a que con él “suicidará” también a ciento cincuenta seres humanos. El suceso es tan espantoso que resulta una chaladura imaginarse su repetición.

Sin embargo soy consciente de haber conocido a profesionales parecidos en distintos ámbitos de mi vida. La diferencia estriba en que nunca tuvieron un avión en sus manos. Bueno, miento . Conozco a un tipo, juez por más señas, que tiene el título de aviador no sé de qué especialidad, y que está sumamente perturbado al margen de carecer de cualquier aptitud profesional incluyendo en la carencia las técnicas más elementales de lectura y escritura. Lo único bueno es que sus disparates se desenvuelven, estrictamente y por lo que sé, en el ámbito jurisdiccional. Causa daño pero, como todo lo judicial, tiende a la ineficacia. Yo, desde hace días y como es de suponer, le llamo el “copiloto”.

Por todo esto me gustaría hacer una reflexión. Los piraos en las altas profesiones no son escasos. La diferencia está en las numerosas personas cuya existencia depende de ellos. Un médico suele tener a otros cerca que alivian el daño; un juez tiene a otros superiores que inutilizarán su decisión y un economista no produce efecto alguno. Pero al que inventó lo del bloqueo de la puerta de la cabina le hacía yo dar diez vueltas al mundo en Germanwings  con un copiloto de mirada perdida.

Ahora, para desengrasar, vamos al fútbol. Ancelotti  Del Bosque son parecidísimos. No saben nada pero tampoco se inmutan. los deberían de poner de Presidentes del Gobierno, que allí poco daño pueden hacer, pero de entrenadores ¡¡a quién se le ocurre ¡¡. Recuerdo que hace muchos años había en el Ministerio una telefonista en la centralita que recibía todas las llamadas y que estaba como las maracas de Machín. Un dia – me tenía desesperado – irrumpí en el despacho del Subsecretario para rogarle que la pusiera de Ministro, lugar en el que haría menos daño. En Subse ya fallecido,  me miró con sonrisa bonachona, me aconsejó calma …. pero no le pareció mala idea.

Perdón por la falta de la semana pasada, pero soy miembro de un centenar de cofradías y no puedo estar en todo.

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