Blesa y yo somos diferentes

Dada mi avanzada edad soy una persona rutinaria y propensa a la puntualidad. Si hoy acudo tarde a la cita con  mi lector -sólo tengo uno- ello se debe a que mi vida privada está sometida a turbulencias que afectan seriamente a dicha puntualidad. Por vida privada hay que entender lo que todos estáis imaginando, lo único.

Pero la tranquilidad volverá antes incluso de lo que cabe suponer. El tsunami se calmará y las aguas ya encauzadas traerán consigo el orden y la puntualidad. Cuando esté en posición yacente se deberá estrictamente al sueño o al cansancio propio de la permanente reflexión jurídica. Volveré a ser un anciano-modelo o, por lo menos, eso espero.

¡¡Qué diferente la vida de Blesa!! Entre la cárcel y los preparativos de la boda, es un sinvivir. El problema surge porque toda esa vida la pago yo. Entre mi condición de español y por tanto obligado a rescatar todo lo que ha “distraído”, solo o en compañía de otros, y la de accionista de Bankia, con la consecuente ruina (porque compré a 3,75 del ala), la boda me va a salir por un congrio. Poned lo que se llevó en sueldos, indemnizaciones por despidos y asuntos varios y a partir del tercer o cuarto canapé todo corre de mi cuenta.

Creo que lo mínimo que debería hacer, fuera del lavado de cara del currículum de la prometida,- a la que, por evitar el oprobio de llamarla secretaria, la ha encumbrado casi a la presidencia del gobierno- es dedicarnos una atención en el menú. Así, podrían servirse entremeses a la “preferente”, espuma de insectos “a la comisión”, solomillo con guarnición de acciones y tarta de indemnización por cese, a cargo de lo gilipollas que somos los demás y todo eso acompañado de mucho vino y champán de chorizo. Menos mal que, según me dicen, aparte de a los Aznar, a la gente invitada le están saliendo ineludibles y súbitos compromisos para asistir a Primeras Comuniones en las Bermudas con lo que la lista va menguando y la factura será más razonable. ¡¡Hombre, si le sobra podía tener el detalle de devolverme algo!!

Por otra parte que se ande con cuidado porque esto de ligar con chavalasveintiséis años más jóvenes tiene el problema de que a la desposada le dé por pensar algo como que “tampoco está una para pasarse el día acarreando fianzas de ida y vuelta  y además con el ajetreo ya no se sabe si está al sol o a la sombra con el desorden que ello supone para la vida doméstica”.

Blesa tampoco necesita, es otra de nuestras diferencias, solucionar sus problemas amorosos mediante las buenas artes de la pitonisa de Castellón. A ella he acudido con frecuencia y apenas por un millón de euros, la chica sale barata, me da unos conjuros que son un primor. No hay chavala que se me resista y la envidia de mis amigos, que es de lo que se trata, me pone de verdad. Los de la Sala Civil y Laboral están que trinan.

En esto va un tipo y porque un conjuro ha salido rozando el poste, por poco se la lleva por delante. La chica, del susto, se ha deprimido y ahora a ver qué hago con mi vida sentimental. Volveré a la religión y, ya se sabe, cuando las cosas salen bien, Tedeum en la Almudena y cuando salen mal lo del santo Job (el Señor me lo dio, el Señor me lo quitó…etc  ……etc).

Chicos ¡¡¡viva la impuntualidad y que en la boda de Blesa no haya salmonela……..que la acabaremos pagando también!!!

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