Catalanes, Justicia y las tartas de manzana

Cada día -hoy estoy, como casi siempre, melancólico- se acentúan mis síntomas otoñales, por no decir del más crudo invierno. Gracias a que casé tarde, y me malogré, que diría un amigo (es una broma, pues a pesar de los pesares fui una persona feliz) tengo un par de hijos jóvenes, uno menor de edad. El mayor va cumpliendo las etapas previstas y encaminándose a mi fatal abandono, cuestión ésta que no me hace la más mínima gracia. Sin embargo, como diría el Presidente MAO, premio nóbel con Escrivá de Balaguer en el arte de escribir simples chorradas -el librito Rojo y el Camino- de las situaciones desfavorables hay que extraer los matices positivos. Por ello manifiesto solemnemente que mi previsible soledad se ve atenuada con el hecho de que mi chaval se ha enamoriscado, al parecer con éxito, de una chica, chica bum (que decía la canción), en forma de persona encantadora. Y por si la cosa fuera poca, la chica tiene una madre que vale un potosí y me obsequia con excelentes tartas de manzana (grandes trozos, poca crema y la justa cantidad de azúcar). Mi diabetes y yo estamos como locos y desde aquí, no tengo el placer de conocer a la dama, se lo agradecemos.

Aunque estoy hasta el gorro, un apunte sobre catalanes. Decir que los catalanes, bueno, los que se hacen llamar así, quieren ser independientes, es como predicar la misma voluntad de los chicos que viven como reyes en casa de sus padres, a mesa y mantel. Lo que quieren es que les aumenten la paga. Ya estoy viendo a Mas y compañía decir el día de mañana “Bueno, vamos a dejar la independencia por ahora, nos basta con no pagar impuestos, o sea, el pacto fiscal”. Rajoy responderá campanudo: “¿Veis? Es el resultado de mi ánimo negociador.” La fechoría se consumará para su propia gloria. Hasta García Margallo, que no es ni el más listo de la clase ni tampoco el segundo…..ni el tercero, ha salido diciendo (le encantan las alcachofas) que la independencia es imposible, cosa de la que nadie se había dado cuenta.

Y vamos con la justicia. Los resultados de las tasas son, afortunadamente, demoledores con la litigiosidad, y los que al cabo estamos a favor, cada día somos más. Decir que la tutela efectiva es lo que había hasta ahora, es una simple provocación de sectores corporativos hasta la náusea. Nunca es tarde para acabar con el cachondeo de los millares de pleitos que hacen imposible la ejecución de ninguno. Los pobres, gratis, y los que tienen pasta, aunque no sea mucha, que se hagan a la idea de que con litigar en una instancia hay bastante, y si quieren más que lo paguen, pues en caso contrario lo pagan también los más necesitados.

Me voy a merendar que me queda un poquito de tarta.

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3 respuestas a Catalanes, Justicia y las tartas de manzana

  1. Asun dijo:

    parece que su consuegra le quiere agradar con las tartas y que vea a su niña con buenos ojos, eh. No va a comentar nada de nuestro amiguito Barcenas?

  2. Victoria (Pitu) dijo:

    Considerando la era en la que nos ha tocado vivir, no cabría otra manera de contactar por primera vez con mi posible futuro consuegro (si Dios y, sobre todo, si nuestros hijos lo quieren), que “blogueando”.
    Estamos de acuerdo en que mi niña es un sol (tengo otra que no se queda atrás), que ha tenido buen gusto al enamoriscarse, y que la tarta me sale rica.
    Sigue escribiendo tan divertidos e ingeniosos artículos, yo te seguiré mandando a ti y a tu diabetes más tarta de manzana para tu merienda.

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