Vida judicial: nombramientos y tasas

El Consejo se está poniendo estupendudo. Quién me iba a decir a mí, con lo que sido de criticón, que por segunda vez iba a tener que hablar bien se sus nombramientos para el Supremo, que es lo único importante que hace. Resulta que acaban de nombrar a Diego Córdoba amigo y compañero. Es un tipo genial, aunque no sea extremeño, y su nombramiento se suma así al ya efectuado, y que en su día alabé, de Wenceslao Olea. Cómo se nota, para bien, la decadencia del dúo de la bencina, Margarita y Almenar que a base de todos los trueques y gatuperios imaginables, convirtieron los nombramientos en una rifa de tren antiguo. Felicidades a Diego y a su mujer, amiga y compañera desde antes de conocer a su marido. En igual debate dejaron fuera a Juan Pedro Quintana. Estoy seguro de que irá en la próxima vacante, porque ahora les ha dado por nombrar a los que se lo merecen,  y digo lo de los entrenadores de equipos cuajados de figuras: “sólo pueden jugar once”.

Otro día hablaré de los que, merecidamente también, han quedado descartados del nombramiento, no en este concurso sino en el anterior, y ello a pesar de contar con apoyos políticos de primer orden que, con total descaro, han puesto toda la carne en el asador dejándose hasta la yema de los dedos en el teléfono, con absoluta falta de respeto a la aparente independencia del Poder Judicial. Siguen estando estupendudos y sólo lamento, es un decir, que el Supremo se vea privado de sus constantes disparates y cacicadas. Seguiremos informando.

Es un clamor que hable de las controvertidas tasas. Una cosa es gratis o no lo es pero también es diferente que cueste un euro o un millón. A mí lo de que los museos y los servicios (incluyendo los de señoras y caballeros) sean en parte costeados por los usuarios me parece bien. Los unos y los otros sin abusos están más limpios. Ahora, como es su carácter, Gallardón se ha pasado varias provincias de un tirón. La casación a 1220 € y la apelación a 800 es un disparate. Ahora, como no puede hacer túneles faraónicos a costa de varias generaciones, se dispone a sacarles las mantecas. Qué tipo. ¿no le sería más fácil a Mariano quitar algún que otro recorte y echar al que desaforadamente se gasta el dinero?

Otro asunto es el de la litigiosidad y las medidas “disuasorias ” para corregirla. Pero es falso. En primer lugar los litigios están disminuyendo muchísimo en base a la crisis económica salvo los concursos y los ERES, ya sean ciertos o andaluces. En segundo término los pleitos que colapsan los juzgados tienen nombres y apellidos, a saber, funcionarios, extranjeros y multas de tráfico. Para los primero,s a pagar y dejarse de chorradas sobre su régimen estatutario pues los tribunales están llenos de reclamaciones, la mayoría absurdas, de policías y guardias civiles; a los extranjeros, menos subvenciones para sus abogados por los turnos de oficio, y las multas basta con que los jueces cumplan la ley e impongan las costas. Se acabaría el nauseabundo negocio contra el “afán recaudatorio” por una parte y el uso de fotocopias para imponer las multas por la otra.

Abro a partir de ahora un consultorio de tasas y de comunicaciones sobre sus efectos reales.

Podría seguir escribiendo pero no quiero. Mi hijo me acaba de comunicar la muerte del Maestro de Pícaros. Tony Leblanc. Era mi referencia de infancia, no podía acordarme e de él sin sonreír, lo siento muchísimo. Descanse en paz.

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